Descifrándote, leyendo tus enigmas

21 julio 2009

No es lo que veo de ti,
Sino los sentimientos puros
Que tu rostro me regala de contrabando.
No es lo que perciben mis ojos al mirarte:
Es tu olor a fruta desconocida
Y a lejanos amaneceres.
No son tus manos en sí mismas,
Sino la ingenuidad delicada del gesto
Que haces al abrirlas para recoger en ellas
Mis palmas suplicantes y calladas.
No es tu pupila,
Es más bien la suave muerte a la que me arrastra
Tu mirada segura.
No son tus brazos bañados en perfume púrpura,
Sino el sabor de tu hombro
En el borde de mis labios avaros.
No es tu caminar firme,
Ni esa manía tuya por huir del silencio,
Sino que es más bien la música
Que suena por entre tus cabellos
Y en esa parte de tu espalda
Cuyo ámbar tanto me gusta destilar
En el alambique utópico de mis dedos
Ansiosos de ti.
Tampoco se trata de tu cintura
O de esa graciosa curva en tu talle fresco.
Yo diría que es, más bien, la promesa de un retorno
Al paraíso soñoliento de mi juventud huída.
Ya ves que te quiero,
No por lo que eres,
Sino por la forma sinuosa
En que te enredas en mi entendimiento.

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One Response to “Descifrándote, leyendo tus enigmas”

  1. Milo Says:

    Muy hermoso tu poema y ciertamente muy hermosa esa experiencia de descifrar y leer los enigmas del ser que amamos o quizás de nuestra vida misma.

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