Advertencia (no exenta de súplica)

25 julio 2009

Cuando no estás,
Es como si la luz se curvara,
Retorciéndose y crispándose
Entre alaridos de dolor desconcertado.
Cuando no existes,
En un perímetro en torno a mí
Inferior a un metro,
Es como si la brisa se abriera en dos,
Partiéndose por la mitad,
Vomitando improperios
Y atenazando la suave piel de las mejillas
De los infantes recién nacidos.
No eres, y no son los versos,
Ni la tibieza ni los dibujos ingenuos
De las niñas en sus cuadernos
(corazones y nombres).
No tocarte y no sentir las venas
Es todo una misma cosa,
Y llorar aludes de dioses borrachos
Y escaparte de mí,
Lo mismo es, se mire por donde se mire.
Si te vas, aunque sólo sea por un momento,
Prometo acostarme sobre un lecho de ruido.
Si huyes de mis dedos como ojos
Y de mis ojos como labios
Has de saber, muchacha azul,
Que me restregaré gimiendo
Contra las paredes del útero universal
Varado a orillas del sol.
Allí dormiré durante el día
Y moriré en las noches,
Perdiendo mientras tanto
La fe en las religiones politeístas
Que albergan dioses a los que les fue delegada
La protección de la sensualidad, la juventud
Y los sueños plagados de vacantes.

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2 Responses to “Advertencia (no exenta de súplica)”

    • Jorge Says:

      Gracias, compañero. No me resulta fácil componer este tipo de versos, la verdad. Pero si suscitan la espontánea aprobación de poetas como tú, me siento gratificado e impulsado a seguir intentándolo.

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