Escena familiar recurrente

27 agosto 2009

Tanto advirtió la madre al muchacho, y tan poco era el caso que éste le hacía que, al final, sucedió lo que tenía que suceder: el chico creció, fue padre y jamás dejó de advertir a su hijo, el cual tampoco le obedeció ni una sola vez.

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6 Responses to “Escena familiar recurrente”

  1. Ernesto Cisneros-Rivera Says:

    Recurrentísima. Y con ello, se demuestra una vez más que el animal racional que describiera el gran Aristóteles es el único en tropezar una y otra vez con la misma piedra.

    Abrazote.

    • Jorge Morato Cadenas Says:

      También hay un lado positivo para los hijos, y es que nuestra naturaleza volátil nos permite, gracias a no escarmentar en cabeza ajena, pasar por los errores, fracasos y tropiezos que son tan necesarios para madurar. Si, cuando creciéramos, ya tuviéramos eliminados todos los obstáculos, la vida no tendría razón de ser: no existiría el sufrimiento que nos hace crecer y que, según ciertas religiones y filosofías, da sentido a nuestra existencia.
      Por otro lado, también intento reflejar con cierta ironía ese dulce despotismo de algunos padres que, en su concepto un poco asfixiante del amor filial, superprotejen a los hijos y no les conceden el derecho a caer, a equivocarse y, por tanto, a crecer y a independizarse en última instancia.

      • Ernesto Cisneros-Rivera Says:

        Ciertísimo. Además, el errar no tiene para nada esa connotación que le ha dado el culturalismo de los últimos 200 años de algo “negativo”. Falso que el éxito es lo único “positivo”. Es la única manera que tenemos los humanos para conocer y adquirir sabiduría y si no fuese así, entonces las ciencias estarían equivocadas cuyo método (heredado por cierto del pensamiento y quehacer filosófico) se basa en el “ensayo y error”.

        Quizá a esa concepción errónea sobre la falla, la equivocación, es lo que mueva a los padres a sobreproteger a sus polluelos de las naturales y hasta necesarias caídas.

        Tu intención ideológica detrás de tu texto vaya que sí fue obtenida.

  2. igrb Says:

    jaja me ha encantado esa irnía.

    Sin duda, como bien dices, se convierte en una ventaja esa facultad que tenemos casi innata de no hacer caso, pues asi sufriremos los escarmientos en nuestra propia piel.

    • Jorge Morato Cadenas Says:

      Es instintivo, y todo lo instintivo, en dosis proporcionadas y mientras no se convierta en una costumbre, es saludable para el hombre que busca crecer y hacerse fuerte.

  3. Atila Arennas Says:

    jejeje Nada más real que eso!

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