Kyrie eleison

1 septiembre 2009

¿Qué tiempo hace en Reikiavik?
¿Qué tiempo hace en Suleimaniya?
¿Y en Madagascar? ¿Seguirá luciendo el sol hoy en Madagascar?
La televisión me lo cuenta todo.
Me habla del mundo y de sus estados meteorológicos.
Es una hija de puta esta televisión,
Por ponerme frente a los labios
La miel de las nubes no vistas,
De los aguaceros y huracanes no sufridos
Y de los calores jamás soportados.
Soy una especie de paradigma del masoquismo,
Tirado en mi sofá y contemplando con lágrimas llenas de ojos
El planeta que no conozco.
Me alimento de un sucedáneo,
He comprado un espejo burdo que habla en inglés
Para ver el mundo desde aquí,
Desde mi no-mundo en mi no-alegría.
Decía el anuncio:
“¡Llene su vacío con retazos de nuestra feria global sólo para insatisfechos!”
Y entonces caí en la trampa,
Me arrodillé hipnotizado ante el inhibidor de la recaptación de la serotonina
Que era, para mí, el planeta siempre despierto en esa pantalla infame.
Si aquel que murió en Venecia
Hubiera nacido sólo cincuenta años después,
Seguramente habría comprado una televisión.
Pero, ¡ah, espejismo-placebo!,
Ver el “World Weather” es algo así como sentirse frustrado
Porque el poema escrito no se parece en nada a la idea inicial que uno tenía.
Bah, esto no lo comprenderá nadie.
Nadie, porque la gente va por ahí creyendo ser feliz
O fingiendo que es feliz
O a lo mejor siendo en verdad feliz.
Ellos, los que viven fuera de mi celda aburguesada de cuerpo, palabra, obra y omisión (aunque no de pensamiento),
Ellos, decía, esos que creen o dicen ser felices o son felices,
Se revuelcan gozosos en su mar de imágenes y sonidos.
No conocen a Guy Montag,
Y renegarían de él si supieran de su existencia.
Sólo yo, sólo yo en este cementerio tórrido de almas podridas,
Leí esa y otras mil novelas.